Inicio forosgaleriabuscarcontactanos
Urbano Peru

Crítica de arquitectura

  

Sobre crítica de arquitectura.

Percy C. Acuña Vigil

La crítica arquitectónica es el arte de juzgar las cualidades (bondad, verdad, belleza...) de la arquitectura. Para ello es indispensable tener plena conciencia de que la crítica no es algo personal, sino que tiene un beneficio social. Asimismo, para que la crítica pueda ser útil, se requiere: altura intelectual, visión de la problemática actual y futura, despersonalización, unidad de dirección y humildad para recibirla y para formularla. Ambas condiciones son difíciles de satisfacer. 

La anterior declaración contrasta con lo que sucede en el medio en donde la crítica arquitectónica no existe. En la actualidad se está construyendo mucho más que antes, y en medio de este boom constructor se observa que en algo hay arquitectura, sin embargo no se evalúa lo que se esta construyendo, ya que no existe un sistema institucionalizado de critica arquitectónica en la sociedad civil.

Lo evidente es que la crítica arquitectónica ha desaparecido, en algún momento se hacía referencia a lo que se construía, pero incluso esto ha desaparecido porque al mercado no le interesa la critica. La poca crítica que en algún momento se comenzó a insinuar ha desaparecido por la misma presión del mercado.

Basta recorrer un poco las ciudades del país para ver que los centros comerciales están construyéndose en cada ciudad con una velocidad impresionante, pero la evidencia muestra que estas construcciones se están realizando sin atender criterios básicos de diseño, los cuales quedan relativizados dejándose al criterio subjetivo de cada proyectista. Por ejemplo se puede señalar que los aspectos de estética no se contemplan, haciéndose olvido de la tradición y de los valores de la idiosincrasia local, se construye con estándares mínimos que afectan el confort de los vecinos, tanto en aspectos acústicos, como en aspectos de carácter funcionales como operativos, y como haciendo olvido del compromiso urbano de modo que la mayoría de las obras no tienen relación positiva con la imagen urbana, además de que no se atiende los problemas de transito que estas obras están generando, pensándose, en muchos casos que eso es un problema de la municipalidad y que se resuelve solo. En general el afán por la rapidez de las soluciones, no deja lugar a la reflexión y a la exigencia de otros considerandos que no sean el del negocio y el lucro inmediato.

Este panorama encuentra su razón en el hecho de que cada concejo municipal otorga licencias de construcción a su criterio; esto se suma a que las comisiones técnicas que había, que podían servir de orientación, poco a poco están perdiendo validez, frente a la pugna por este afán de hacer sin ningún control, acatando los dictados del paradigma neo liberal.

¿En qué consiste la crítica arquitectónica?

J. P. Bonta lo expresa claramente cuando dice que la experiencia verbal no puede sustituir a la experiencia artística, y que la experiencia artística puede ser descrita verbalmente, y el análisis verbal puede modificar y de hecho modifica, a la experiencia artística.

Sin embargo contradictoriamente, la critica se forma en las universidades donde los juicios de valor son superficiales en la manera de enseñarse, quedando lo "arquitectónicamente crítico" en un plano fangoso y degradado, estigmatizado por utilizar un leguaje híbrido donde el código es su propio metalenguaje, verbalizado por la cotidianidad, continuamente entrelazado por la interacción de hechos pasados con juicios y valores presentes, indispensables pero que no son capaces de inducir pensamientos utilizables en un futuro: R. de Fusco señalaba al respecto "una especie de corredor que es necesario atravesar para acceder, pero que no enseña nada sobre el arte de caminar"

Ante la abundante bibliografía, sobre crítica arquitectónica, que podemos encontrar hoy día, no se puede restar importancia al esfuerzo crítico que se ha llevado a cabo en torno de la arquitectura a lo largo de, por lo menos, los últimos treinta años. Sin embargo, y al parecer todavía por algún tiempo, seguirán habiendo los detractores de la crítica y de la teoría en la arquitectura, que aboguen obstinadamente por una práctica sin más, ya sea por ignorancia, por no haber podido comprender las propuestas de la crítica, o porque dichas propuestas no han sido difundidas con suficiente claridad y consistencia.

De hecho, parte sustancial del problema en la crítica arquitectónica ha sido la extrema subjetividad teórica y la frecuente despreocupación metódica durante lo que debiera ser el trabajo de investigación y análisis.

Al realizar una crítica, por cierto, se tiene que estar convencido del objetivo del trabajo, por lo tanto es conveniente comenzar por el análisis de los preconceptos o marco conceptual primario, y someter al análisis y a la investigación las propias determinantes culturales, sociales y éticas. Se trata de realizar no sólo el estudio del objeto de la arquitectura sino, al mismo tiempo, el estudio del sujeto, en este caso, el propio arquitecto investigador.

Los arquitectos investigadores tendrán que mejorar esta situación; sin embargo la aparición en las escuelas de las materias, los talleres y los cursos orientados a introducir al estudiante de arquitectura en la temática de la crítica, la historia y la teoría de la arquitectura, responde por lo general a una necesidad de actualización institucional más que a una convicción individual de lo que se hace. De ahí que, es usual encontrar profesores de teoría que son marcadamente anti-teóricos, y que van disfrazados de pragmáticos, pero que no tienen ni idea de lo que están hablando.

El objetivo de la crítica, no es el de oscurecer el horizonte teórico ni el de instaurar una teoría académica rígida sino, por el contrario, es el de esclarecer la forma en que la teoría (creativa y abierta) puede hacer corresponder a una ética comprometida socialmente con una práctica arquitectónica congruente y consecuente. Más aún, la teoría es la base para actuar en arquitectura. Toda arquitectura sin teoría es magia. No esta calificada, es puro engaño. Especialmente en el medio universitario es fundamental reiterar la necesidad de la teoría para evitar el gran engaño de fomentar una práctica sin base, sin discusión teórica, sin conceptos, es decir la arquitectura del ignorante, la cual termina por contribuir a la desacreditación de la profesión, y lo que es mas dramático termina por engañar y estafar a la sociedad.

En estas circunstancias debe señalarse que las instituciones democráticas de la sociedad civil y del Estado igualmente toman posiciones ambivalentes. Por una parte defienden al Capital y por la otra a la sociedad en crisis. Esta es la principal razón por la que hallamos dos posiciones contrapuestas que representan, sin anularlas, una serie de tendencias que se acercan o se alejan de la escuela teórica o la escuela empirista, respectivamente. El predominio de estas dos escuelas en la enseñanza de la arquitectura es el reflejo de dos visiones del mundo y de la vida, que se han desarrollado a lo largo del proceso social o histórico. No responden necesariamente a clases sociales antagónicas, pues las contradicciones se dan incluso dentro de un mismo grupo. Pero las aspiraciones sólo se pueden compartir, así sea matizadas por los diversos enfoques políticos, si queda claro que el fin de la arquitectura no es el servicio a sí misma ni al sujeto que la realiza, sino a la sociedad que demanda respuestas. Este replanteamiento actual del debate histórico entre teóricos y empiristas señala que mucho ha quedado sin resolverse y que no basta con suponer que los problemas sociales están más allá del objeto de la arquitectura. 

Requerimiento de una consciencia critica

En el campo de la arquitectura la conciencia crítica se aplica al carácter de una persona cuyo hábito de conducta procede a una crítica de los datos del problema antes de formular su opinión o de actuar conforme a un fin. Se señala en oposición a la idea de conciencia no crítica o vulgar, en la que se da por sentado la "objetividad" del conocimiento sin más y en la que los prejuicios sociales, actúan como evidencias cognoscitivas prácticas y fuente de conocimiento y de la acción sin ponerlas en cuestión respecto a un contenido objetivo.

Esta expresión adquiere especial relevancia a partir de la filosofía de Descartes, al situar el conocimiento a partir del sujeto que conoce como conciencia, y no a partir del objeto como hasta entonces lo consideraba la filosofía tradicional. Esto modifica el hecho de conocer e inauguró un período en la filosofía, como Filosofía crítica, en el que la Teoría del conocimiento ocupa un papel central. En este contexto la filosofía kantiana es la más representativa de la "Filosofía crítica".

El tema de la crítica arquitectónica pasa por reconocer que es una disciplina rigurosa, que no se práctica, y que  menos  es   tratada con la rigurosidad debida en nuestros centros de enseñanza. En parte esto se debe a que la comercialización de  la arquitectura ha cubierto incluso los campos de la docencia, y el facilismo para la simple Doxa ha dejado de lado la Episteme,  razón  por la que crítica arquitectónica no se realiza y no sirve de guía en un medio en donde la apropiación del mercado, la  enajenación y alienación sobresalen con muy pocas excepciones.

Frente a este panorama tener una visión completa de la arquitectura como un entramado complejo de actividades y de participación interdisciplinaria permite superar el enfoque crítico formal bastante limitado, pero difundido en este contexto.

Ejemplos como el del Centre Pompidou de Richard Rogers y Renzo Piano en la década de los 70´s. que contemplaba una simbología paradigmática en su forma, a través de los elementos estructurales de acero, integrándola a las instalaciones y al lenguaje formal del edificio o el Hong Kong and Shanghai Bank de Norman Foster que en los 80´s sintetizó las formas y tecnologías aplicadas en un volumen producto de estudios estructurales y análisis tecnológico, mostraron la necesidad de una globalización de la crítica teórica, en el sentido de unión de lenguajes, no sólo el formal, sino también el estructural, el contextual y el semiótico.

La evidencia muestra que es necesario que la crítica teórica se base en estudios, no solo desde el aspecto formal, sino contemplando todo el proceso de generación de la obra, de modo que sustentada en el análisis estructural, tecnológico, espacial, funcional y semiótico, además de su referencia contextual histórica, posibiliten su utilidad.

Una crítica teórica integral puede generar criterios de mayor amplitud en la percepción de la arquitectura y puede posibilitar reflexionar con mayor base sobre la arquitectura . En este sentido es necesario integrar conceptos para tener una mejor percepción, incorporando otras disciplinas complementarias, tales como las sociológicas que estudian las mutaciones sociales en su interacción con los otros a través de la ciudad, la arquitectura y su entramado híbrido con las redes de comunicación global para llegar así al contexto de las sociedades red.

Incorporando también la visión de la economía estudiando el impacto de la arquitectura en el mundo globalizado, de las comunicaciones haciendo una crítica de mensajes y medios en vista hacia y desde la arquitectura, o de la filosofía incorporando los avatares de la mente a partir de la arquitectura como Jaques Derrida o Gilles Deleuze, o un Peter Sloterdijk demandando la dependencia del hombre al espacio externo envolvente.

El primer resultado de esta integración es la ruptura endogámica que tanto daño ha causado a la arquitectura. Es preciso en nuestro concepto, unir las relatividades y distintas visiones de la obra arquitectónica para tener una visión finitamente infinita del objeto en cuestión y asegurar que responda a las interrogantes insolutas desde hace ya tiempo.

De no alimentarse la critica [1] arquitectónica desde distintas disciplinas y de no hacer de igual forma el análisis crítico de las recientes tecnologías como la clonación, nanotecnología, hibridación, geometrías múltiples, materiales inteligentes, auto ensambles, autogeneración, tecnologías del manejo de información, ingeniería genética, estará condenada a ser irrelevante.

Consideramos que es necesaria la confluencia de estos distintos caminos para llevar a buen término la crítica arquitectónica. Recordemos que la arquitectura no es solo una forma que responde a una geometría euclidiana, sino el resultado de distintos planteamientos que posibiliten construir lugares en donde las partes están relacionadas racionalmente con el todo.

Manfredo Tafuri [2] y Massimo Scolari [3] abogan por una arquitectura racional al igual que Robert Delavoy[4] y Anthony Vidler[5], quienes con Eco[6] sostienen que el papel del sistema no es transmitir un mensaje positivo (puesto que no es el teatro de los significados) sino hacer entender que el mundo es el objeto que ha de ser descifrado (el teatro de los significantes)[7].

En este contexto es relevante el aporte del físico Nikos Salingaros quien se ha encargado de aclarar lo irrelevante de las corrientes posmodernistas y deconstructivistas, en los diversos ensayos que ha divulgado en la internet y que ya aparecieron publicados bajo el título de Anti-architecture And Deconstruction[8].

PAV. 21.12.08

Pd. Les adjunto este link con información sobre la obra de Tafuri.
link1

También se puede consultar links sobre el tema de la crítica en arquitectura en:

link2

Notas

[1] La definición y separación de sus partes a fin de llegar a conocer sus elementos y principios de funcionamiento o desarrollo

[2] Progetto e utopia: Architettura e sviluppo capitalistico. Bari, Laterza, 1973.

[3] Avanguardia e nuova architettura, in Architettura Razionale, Milano 1973 (traduzione spagnola, Madrid 1979; traduzione francese, Parigi 1980; traduzione inglese Cambridge-Massachusetts 1998).

 [4] DELEVOY, Robert l; Krier, Leon; Vidler, Anthony. Rational architecture: the reconstruction of the European city, Brussels, Archives d'Architecture Moderne, 213 p.

[5] The Architectural Uncanny: Essays in the Modern Uncomely,  MIT Press, 1992 .

[6] ECO, Umberto. Apéndice a L’oeuvre ouverte. Paris, editions du Sequel, 1965.

[7] TOURNIKIOTIS, Panayotis. La historiografía de la arquitectura moderna: Pevsner, Kaufmann, Giedion, Zevi, Benevolo, Hitchcock, Banham, Collins, Tafuri. Reverté, 2001, p. 285

[8]N. A. Salingaros, Anti-architecture And Deconstruction, 2004

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Esta es una pregunta para evitar envíos SPAM.
Image CAPTCHA
Copiar los carácteres respetando mayúsculas y minúsculas.