Percy Cayetano Acuña Vigil

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Lección de Hegel sobre Estética

Hegel

Adjunto el artículo de Alvaro Gonzales Quijano:

Escribe: Alvaro F. Gonzalez Quijano ( * )

En su relación con el mundo externo, el hombre no se enfrenta con las cosas con determinaciones universales, sino según intereses singulares. Pero el examen teórico de las cosas no tiene interés en consumirlas en su singularidad, sino en llegar a conocerlas en su universalidad. Esta oposición siempre ha inquietado a la conciencia humana:  

“Por una parte vemos al hombre prisionero de la realidad y de la temporalidad terrena, enredado en la materia, en fines sensibles y en su disfrute, dominado y arrastrado por impulsos naturales y pasiones. Por otra parte, se eleva a ideas eternas, a un reino del pensamiento y la libertad, despoja al mundo de su animada realidad y la disuelve en abstracciones.”   

La tarea de la filosofía consiste en la superación de tal oposición. Esta perspectiva es el despertar de la ciencia del arte. A este despertar debe la estética su nacimiento y el arte su significación. El objeto de la Estética, según Hegel, es el reino de lo bello; su campo el arte, el arte bello. La ciencia que propone considera no lo bello en general, sino lo bello del arte.

La consideración artística centra su interés por el objeto en su existencia singular, y no trata de convertirlo en concepto universal. Pero la inteligencia apunta a lo universal, a la ley, al pensamiento y al concepto del objeto. Hace de algo sensiblemente concreto algo abstracto, algo pensado.

Luego, la belleza artística plantea una dificultad: se le representa al sentido, un campo diferente al del pensamiento. Pero la obra de arte no es solo para la aprehensión sensible: el arte nos invita a la consideración pensante. Lo que suscitan en nosotros las obras de arte es, además del goce inmediato, también nuestro juicio. Lo que sometemos a nuestra consideración pensante es el contenido y los medios de representación de la obra de arte.

Ahora bien, de lo que gozamos en la belleza artística es de la libertad de la producción y las configuraciones. Tanto en la creación como en la contemplación de sus imágenes, nos sustraemos a lo regulado:

“La obra de arte se halla a medio camino entre la sensibilidad inmediata y el pensamiento ideal. Pero no es ni por una parte trabajo solo mecánico, pura destreza inconsciente en la manipulación sensible o actividad formal según reglas fijas que hayan de aprenderse de memoria, ni por otra una producción científica que pase de lo sensible a representaciones y pensamientos abstractos o actúe por entero en el elemento del pensamiento puro, sino que en la producción artística deben unificarse los lados de lo espiritual y lo sensible.”  

Hegel reconoce así lo bello artístico como término conciliador que disuelve y reconduce a unidad aquella oposición y contradicción entre el espíritu y la naturaleza. Las obras del arte bello, como termino conciliador entre lo exterior y el pensamiento puro; entre la naturaleza y la libertad del pensamiento.  

Hegel, G. F. (1989). Lecciones sobre la Estética. Madrid: Akal. Segunda edición (1842).  

( * ) Maestro en Ciencias con Mención en Restauración de Monumentos (UNI). Diplomado en Planeación, Diseño y Conservación Urbana ( Unión Europea – IPN México). Profesor e Investigador UNI. Miembro del Consejo Internacional de Sitios y Monumentos.