Percy Cayetano Acuña Vigil

Página organizada por Percy Cayetano Acuña Vigil, está dedicada a temas de información y de discusión del urbanismo, el planeamiento y la arquitectura, enmarcados por mi visión de la filosofía política.

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LOS MINI DEPARTAMENTOS EN MASA.

FRENTE A LAS ANTIGUAS UNIDADES VECINALES.

En los últimos cinco años se ha otorgado más de 40.000 créditos para vivienda en Lima y se ha difundido una alternativa de vivienda para las familias: departamentos de 60 m2.
Quince a veinte pasos son suficientes para recorrer todos los ambientes de una casa típica, en donde la vida transcurre en un departamento de 60 metros cuadrados (m2), donde caben dos dormitorios, una sala-comedor, una cocina-lavandería y un baño.

Los ahorros de jubilación permiten solo un mini departamento, pero los usuarios dicen que es mejor tener la tranquilidad de algo propio. Todo es cuestión de acomodarse, comentan y aceptan las nuevas reglas de convivencia con los vecinos de arriba, abajo y al costado y se acostumbran ante la idea de salir de la vivienda en un conjunto, para ir a la tienda o a la farmacia.

En Lima, la opción de vivienda más accesible que impone el mercado son departamentos de entre 45 m2 y 60 m2. Un vistazo rápido a la ciudad basta para darse cuenta de la multiplicación de edificios y conjuntos residenciales, que promovidos por el Estado son ejecutados por constructoras privadas.

Desde el 2002 hasta la fecha, se ha otorgado más de 40.000 créditos para vivienda en Lima a través del Banco de Materiales, Mivivienda y Techo Propio, programas con los que se intenta frenar la expansión desordenada e informal de una urbe sobrepoblada y con un déficit aparente de 300.000 viviendas.

Los círculos promotores admiten que el esfuerzo es aún insuficiente pues se desea llegar a todo el mercado y así incrementar el negocio de la vivienda, lo cierto es que se ha logrado definir en los últimos cinco años una alternativa de vivienda para la clase media sacrificando estándares ambientales y calidad de vida: departamentos de precios rebajados, pero no verdaderos y además caracterizados por sus pequeñas dimensiones para justificar la rebaja sin sacrificar las ganancias.

El hogar de la familia de la ciudad que vive en edificios multifamiliares se ha ido reduciendo de 80 m2, que tenían como mínimo los departamentos de los antiguos programas de vivienda, a los 45 m2 de hoy.

LA UNIDAD VECINAL.

Medio siglo después de que se construyeran como los elementos descentralizadores de una Lima con un Centro Histórico tugurizado, las unidades vecinales N°3, Matute, Rímac y Mirones representan hitos urbanos que se mimetizan en la selva de cemento de la ciudad capital.

Estos fueron pioneros de las primeras respuestas estatales ante el déficit de vivienda y podríamos considerarlas los precursoras de los edificios multifamiliares de hoy, pero con la gran diferencia de que se diseñaron como mini ciudades, donde sus 5.000 habitantes, sin salir de la unidad, podían encontrar colegios, comercios, postas médicas, una comisaría, una parroquia y espacios de recreación.

Se plantearon como una solución integral al problema de habitabilidad, no solo al problema de vivienda. En 40 años de urbanismo en Lima", los programas de vivienda colectiva, han variado desde las unidades vecinales en los años cuarenta hasta los edificios multifamiliares de gran altura en los años sesenta y ochenta, ubicados en zonas urbanas consolidadas, cuyos íconos son las torres de la Residencial San Felipe (Jesús María) y las de San Borja.

Primero estuvieron dirigidos a las familias de los obreros, luego de los empleados y profesionales, dichos programas de vivienda, tuvieron la constante de diseñarse como células urbanas autosuficientes que nacían con su propio equipamiento urbano.

El equipamiento urbano.

El 'boom' de la construcción de los edificios residenciales que se insertan actualmente en diversos distritos de Lima ha generado que se reduzcan los servicios, la infraestructura y el equipamiento por persona, así como las áreas verdes, disminuyendo la calidad de vida y los estándares de habitabilidad.

Se piensa que una vez generada la demanda, aparecerá la oferta y a las municipalidades les corresponderá estimular la creación de equipamiento urbano que, debe hacer el sector privado. Esto desde que se planteo en el plan director de Lima metropolitana no ha funcionado y ya han pasado mas de 50 años.

Se afirma que la preocupación municipal esencial debe ser la creación y preservación de las áreas verdes. La reforestación de riberas del río, y el plantear parques zonales gigantes en la periferia son salidas en las que ha pensado la Municipalidad de Lima para inyectarle áreas verdes a una urbe que acoge a siete millones de habitantes. Sin embargo estas son ideas que requieren un correlato de inversiones concretas que no existen y que no han sido concertadas con el sector privado ni con la sociedad civil. Esta ausencia en la gestión de las propuestas es lo que ha complotado que no se pueda enfrentar el desarrollo urbano de la ciudad desde que sus visionarios como Wiener y Sert , plantearon las utopías sin pensar ni establecer los medios para su concreción.

Espacios habitables.

En un país donde la familia promedio tiene cinco miembros y conocedores de que la capital va a seguir creciendo a falta de medidas concretas para una planificación territorial concertada, la pregunta es si los departamentos de 45 m2 o 60 m2 podrán dar una calidad de vida adecuada a sus habitantes.

La actual administración municipal dice que se apunta hacia un cambio tecnológico que ya se ha producido en la sociedad aduciendo que el tamaño de todos los artefactos domésticos cada vez tiende a ser menor y reconoce que esta es una preocupación que estará incluida en una futura ley de urbanismo. Se habla también de la migración interna familiar y se dice que si la ciudad sigue creciendo y que asumiendo que la condición económica del país va a ir mejorando, las familias van a buscar departamentos más grandes y que se va a producir una migración familiar interna en la ciudad y se sostiene en el más puro neo liberalismo que lo que tiene que existir en la ciudad es oferta para todos los precios y todas las capacidades.

Para algunos arquitectos los programas de vivienda de este quinquenio han marcado una nueva etapa en la que dicen que es un síntoma positivo que se hayan creado nuevas alternativas para que la población tenga un techo propio. Podríamos decir que esto esta muy bien, pero la población que tiene ingresos menores y que no son sujetos de crédito, esos que son los mas no tienen estas facilidades a su alcance, ni ningunas otras, y sobre estos por supuesto no se dice nada en la propaganda ni existen programas concretos efectivos que no sean los techo propio que no constituyen una solución frontal al problema de la vivienda y mas bien están dirigidos al comerciante de la vivienda.

Sin embargo, en el anterior caso todos sabemos que debe evitarse la especulación económica de los promotores inmobiliarios que reducen a niveles insuficientes los espacios habitables, donde ya no existe una preocupación por el equipamiento e infraestructura necesarios, como para que una comunidad se desarrolle. En este punto y en donde los costos de construcción son la clave, nadie los discute y se espera que estos se resuelvan dentro de la ironía del mercado.

¿Se ha informado sobre las densidades de diseño que se emplean en los proyectos de mi vivienda?,

¿Se ha difundido la disminución de los índices de calidad de vida?,

¿Se ha discutido la racionalidad de los costos de éstos programas?

¿Se ha evaluado los requerimientos de infraestructura que éstos programas están generando y se ha informado que su pago se está trasladando a los usuarios?

¿Se ha discutido e informado sobre la apropiación de la plusvalía urbana que se está generando? ¿Quien prevé los requerimientos de equipamiento que se requiere? ¿Se sabe que esto requiere programas integrales asociados con la planificación de la ciudad?,Preguntas que no son de interés del comerciante de la vivienda, del comerciante de los requerimientos de la ciudad y requiere por lo tanto de una orientación por parte del estado o de la sociedad civil o de las universidades que son las que se supone saben como enfrentar estas disyuntivas. Preguntas que interesan a quien esta en el terreno de la defensa de la ciudad y no del negocio urbano a toda costa incluso al costo de la calidad de vida de la población. Es evidente que se requiere hacer conocer esto a la población que permanece desinformada y solo recibe la masiva propaganda engañosa de la única solución al problema de la vivienda.

 

Fuentes:
- Sociedad de Urbanistas del Perú
- Diario El Comercio (19/03/06)

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