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Urbano Peru

WITTGENSTEIN, ARQUITECTO

  

Escribe: Percy Acuña Vigil

Wittgeinstein, ArquitectoEl movimiento moderno en arquitectura se empezó a formular en Europa, alrededor de la primera guerra mundial. La Bauhaus en Weimar y Viena fueron cuna de estos movimientos, de muchos ámbitos distintos. En un breve pero intenso período en la Viena de principios del novecientos nació el modernismo, surgió el psicoanálisis de Freud y se rompieron los límites de lo considerado convencional en el arte y música. Otto Wagner ya había creado un sistema de metro subterráneo para la ciudad.

Wagner pasó del clasicismo formal a las formas de pureza cúbica y la utilización de nuevos materiales como el aluminio, la piedra blanca, techos acristalados, mobiliario y equipamiento especialmente diseñados.

Hoffman también en Viena se encargo de enfatizar estas cualidades con austeridad, flexibilidad. Utilizo elementos estéticos y sociales antiguos traducidos a un idioma contemporáneo. Donde ya empezó a relacionar la vivienda con el auto y los primeros electrodomésticos.

Adolf Loos en la casa Wittgenstein pudo aplicar los principios de la arquitectura del modernismo, con inteligencia y de estudiadas proporciones visibles. Luego Le Corbusier se encargo de la retórica del funcionalismo.

Wittgeinstein, Arquitecto

Adolf Loos y Ludwig Wittgenstein compartieron el mismo tiempo y la misma cuna: el Imperio Austro-Húngaro, una herencia de la que se quisieron deshacer cada uno a su manera: el primero en arquitectura y el segundo en filosofía. Sus pensamientos, inquietudes y actitudes estuvieron muy cerca unos de los otros.

Loos supone la ruptura y el tránsito entre la arquitectura de comienzos del siglo pasado (la Secesión vienesa) y la de los años veinte (la vanguardia racionalista). Loos concibe la arquitectura como una creación técnica, afirma que el arquitecto es un albañil con conocimientos de latín y no de estética, en relación a los edificios del centro de Viena, donde la alta burguesía hacía alarde de su poder y ponía en tela de juicio el verdadero sentido de la tradición y del progreso.

Durante su estancia en Estados Unidos trabajó como albañil, colocador de suelos, ayudante de sastre o de cocina, trabajos que le ayudaron a afianzar su interés por los oficios manuales en lugar de encerrarse en un despacho de arquitectura. Su viaje constituyó una forma de liberarse de sí mismo.

Más tarde, Loos se relaciono con un grupo de jóvenes arquitectos, y otros modernos inconformistas como Klimt para formar la Asociación de Artistas Austriacos o Secession: al tiempo su arte y al arte su libertad. Sin embargo, la visión de Loos del mundo moderno y los artículos que escribe, provocaron su ruptura con dicha asociación.

Uno de estos escritos, de 1906, se titula Ornamento y Delito y en él Loos propugna que la evolución de la cultura se produce cuando eliminamos todo ornamento de los objetos utilitarios. Según Loos el ornamento, el adorno, siempre ha determinado las señas de identidad de un estilo. El ve al tiempo en el que vive incapaz de realizar un ornamento nuevo y, sostiene que esa incapacidad debe originar y desarrollar el nuevo hombre moderno. Postula que si no existe ningún ornamento nuevo, no debe utilizarse ninguno. De este modo, adoptando su propia máxima, elimina de todos sus proyectos todo elemento no estructural.

Loos decía que el espíritu moderno nos exige que el objeto de uso sea práctico. Sostenía que la belleza es perfección, por eso lo práctico, al no ser perfecto, no puede ser bello: afirma que todo lo demás, todo lo que tiene una finalidad, debe excluirse del reino del arte.

Loos afirmaba que todo el arte que no va en contra de su tiempo, está a su favor. Afirma que el verdadero enemigo del tiempo es el lenguaje, y que el lenguaje vive en unión armónica con el espíritu, en revuelta contra su propio tiempo. Mediante esta conspiración postula que se concibe el arte. Enfatiza que por el contrario, el conformismo en la complicidad con el tiempo, roba al lenguaje su propio vocabulario. Loos escribía que el arte sólo puede provenir de la negación, sólo de la protesta angustiosa, nunca de la sumisión tranquila.

A L. Wittgenstein se le conoce como un hombre íntegro y honrado que no toleraba ni el fingimiento ni la superficialidad. Hasta tal punto quería vivir libre de las cargas mundanas que después de la I Guerra regresa a Viena, su hogar, y renuncia a toda su herencia a favor de su hermana.

Al igual que Loos, Wittgenstein desprecia el adorno, el ornamento en aquellas cosas que verdaderamente resultan importantes. La publicación del Tractatus es una de ellas.

Después de mucho tiempo intentando que su obra se publique, por fin ve cómo sus deseos se hacen realidad. El Tractatus se va a editar tanto en Inglaterra como en Alemania y pide a su amigo, entre comillas, B. Russell que le redacte la introducción para ambas ediciones. El carácter de Wittgenstein sale una vez más a relucir en la carta, que dirige a Russell en Cambridge:

"En la traducción alemana toda la elegancia de tu estilo inglés está perdida, y lo que queda es la superficialidad y el malentendido"

Wittgenstein trabaja a lo largo de su vida en diferentes oficios. Después de estar mucho tiempo como maestro rural regresa a Viena en 1926. Su hermana Margarethe le pide que ayude a su amigo, el arquitecto Paul Engelmann, en el diseño y construcción de su nueva casa. Como arquitecto de un lenguaje formal, Wittgenstein se va haciendo poco a poco cargo del proyecto de la casa, concediendo la misma importancia al diseño de una cerradura como a los rasgos estructurales de la vivienda. El resultado fue una casa distinta de diseño sin adorno y ornamento alguno.

Para Wittgenstein, no es posible hablar de la experiencia excepto por medio de un lenguaje público. Puede que la experiencia sea privada pero todos podemos entender el lenguaje con el que se describe. Por esta razón, las palabras no pueden referirse a ningún objeto privado. Del Tractatus, reconocía el propio Wittgenstein que se dividía en dos partes: lo escrito, y todo lo que no había escrito que quedaba sin expresión. Esta es la parte importante.

Loos y Wittgenstein fueron presentados en el verano de 1914. Engelmann cuenta que una vez Adolf Loos le dijo a Wittgenstein, "Tú eres yo". Se puede decir, sin lugar a dudas, que ambos fueron arquitectos de un lenguaje formal y conocedores de la existencia de otro tipo de lenguaje, más importante todavía que el primero: el lenguaje del silencio.

"De lo que no se puede hablar, mejor es callarse"

Wittgenstein

En relación con la obra de Wittgenstein adjunto el siguiente ensayo de Carlos Muñóz Gutiérrez sobre la obra de Wittgeinstein como arquitecto.

La obra arquitectónica de

La obra arquitectónica de Wittgenstein es sin duda un claro reflejo del movimiento moderno que en la época estaba naciendo en la Viena en la que le toco vivir. Aunque filósofo de profesión supo plasmar sus ideas progresistas también en el ámbito de la arquitectura. Para los interesados en ampliar información sobre esta obra hay una ficha técnica detallada con textos explicativos del proyecto, la estructura, los materiales utilizados etc. Además de fotos y planos en www.wikiarquitectura.com . En esta web también podréis encontrar fichas de cientos de otras obras que pueden ser de vuestro interés muchas de las cuales incluyen planos en AutoCad y documentos en 3D Studio y Rhino. Espero que os sirva ¡Saludos!

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