Percy Cayetano Acuña Vigil

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LA FILOSOFIA DE LA CIENCIA

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Filosofía de la ciencia1.
Compilación: Msc. Percy Acuña Vigil2 Dipl (Edin, UK),

La filosofía de la ciencia se ocupa de saber cómo se desarrollan, evalúan y cambian las teorías científicas, y si la ciencia es capaz de revelar la verdad de las entidades ocultas y los procesos de la naturaleza. Para Piaget3 , la lógica, la metodología y la teoría del conocimiento, constituyen tres ramas importantes en el campo del saber científico, y esta última es usual asociarla a la filosofía de la ciencia. Como afirma Lenk 4es una disciplina filosófica básica que investiga los métodos de formación y aplicación, de corroboración y evaluación de las teorías y conceptos científicos y, a su vez, intenta fundamentarlos y evaluarlos”. Gran parte de la filosofía de la ciencia es indisociable de la epistemología, la teoría del conocimiento, un tema que ha sido considerado por casi todos los filósofos.

Entre los filósofos, la filosofía de la ciencia ha sido siempre un problema central; dentro de la tradición occidental, entre las figuras más importantes anteriores al siglo XX destacan Aristóteles, René Descartes, John Locke, David Hume, Immanuel Kant y John Stuart Mill entre otros.

El espíritu filosófico más poderoso del siglo XIX fue el del filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel, cuyo sistema de idealismo absoluto se basó en una nueva concepción de la lógica en la que conflicto y contradicción son considerados como elementos necesarios de la verdad, y ésta es contemplada como un proceso antes que como un estado fijo e inmutable de las cosas. El filósofo alemán Arthur Schopenhauer rechazó la optimista fe de Hegel en la razón y el progreso. Schopenhauer mantenía que tanto la naturaleza como la humanidad son productos de una voluntad irracional, de la que la gente puede escapar tan sólo a través del arte y la renuncia filosófica al deseo de felicidad.

La idea mecanicista del mundo, propia del siglo XVII y la fe en la razón y el sentido común del siglo XVIII, aunque todavía influyentes, fueron modificados en el siglo XIX por una serie de ideas más complejas y dinámicas. Karl Marx y Friedrich Engels, elaboraron la filosofía del materialismo dialéctico, basado en la lógica dialéctica de Hegel. El filósofo alemán Friedrich Nietzsche recobró la concepción de Schopenhauer de la existencia como la expresión de una voluntad cósmica

Hacia finales del siglo XIX, el pragmatismo se convirtió en una de las más importantes escuelas de pensamiento, en particular en Estados Unidos. El idealismo fue una poderosa escuela de pensamiento en el Reino Unido gracias a la obra de Francis Bradley, que mantuvo, al igual que Hegel, que todas las cosas han de ser entendidas como aspectos de una totalidad absoluta.

En Francia la idea más influyente de principios del siglo XX fue el vitalismo evolucionista de Henri Bergson, autor, entre otras obras, de Materia y memoria (1896). Bergson planteó el élan vital, la energía espontánea del proceso evolutivo, y defendió los sentimientos y la intuición frente a la aproximación abstracta y analítica a la naturaleza de la ciencia y la filosofía de la ciencia y el espíritu. En Alemania, Edmund Husserl fundó la escuela de la fenomenología, elaborando una filosofía que recogió y analizó las estructuras de la conciencia que permiten a ésta situar a los objetos fuera de sí misma, para enfrentarse al problema de clarificar la relación entre el acto de conocer y el objeto conocido.

Durante el segundo cuarto del siglo XX surgieron dos nuevas escuelas de pensamiento. Ambas eran deudoras del filósofo austriaco Ludwig Wittgenstein, autor de obras revolucionarias como el Tractatus logico-philosophicus (1921). Por una parte, la Escuela de Viena, adscrita al denominado empirismo o positivismo lógico 5, hizo hincapié en que sólo era posible una clase de conocimiento: el conocimiento científico. Rudolf Carnap es una de las figuras sobresalientes del círculo de Viena. La última de estas recientes escuelas de pensamiento esta englobada en el campo del análisis lingüístico o filosofía analítica del lenguaje común.

La filosofía existencial, que surgió como heredera de la revuelta romántica del siglo XIX contra la razón y la ciencia en favor de la implicación apasionada en la vida, fue muy importante en el pensamiento a través del trabajo de Martin Heidegger (autor de El ser y el tiempo, 1927) y en menor escala de Karl Jaspers.
Posteriormente distintas escuelas filosóficas que plantean problemas nuevos han desarrollado sus teorías. Entre ellas, destacan las tres siguientes orientaciones. En primer lugar, el desarrollo de la filosofía hermenéutica, representada fundamentalmente en la obra de Hans-Georg Gadamer. En segundo lugar, los aportes de una crítica de la sociedad, representadas por los herederos de la Escuela de Frankfurt y, en especial, por Jürgen Habermas. En tercer lugar, las filosofías postestructuralistas, que recogen la herencia del estructuralismo y realizan una crítica a la llamada sociedad posmoderna, y que cuentan entre sus representantes más relevantes, a los filósofos franceses Michel Foucault, Gilles Deleuze y Jacques Derrida, entre otros.
En relación a la ciencia contemporánea ningún escrito puede estar completo sin mencionar a Karl R. Popper. Igualmente Imre Lakatos, Thomas S. Kuhn y Paul Feyerabend son quienes junto a Popper han dominado el campo de la filosofía de la ciencia contemporánea.

 

Ludwig Wittgenstein (1889-1951)

Filósofo austriaco6 (nacionalizado británico), uno de los pensadores más influyentes del siglo XX, que fue reconocido en especial por su contribución al movimiento conocido como filosofía analítica. En la evolución filosófica de Wittgenstein pueden distinguirse dos épocas distintas: un primer periodo, representado por el Tractatus, y otro posterior, representado por las Investigaciones filosóficas. A lo largo de la mayor parte de su vida, sin embargo, Wittgenstein, como una constante, concibió la filosofía como un análisis conceptual o lingüístico. En el Tractatus defendió que la “filosofía pretende la clarificación lógica de las ideas”. En las Investigaciones filosóficas, sin embargo, mantenía que la “filosofía es un combate contra el hechizamiento de nuestra inteligencia por medio del lenguaje”.
Rudolf Carnap (1891-1970),

Filósofo alemán (nacionalizado estadounidense), destacada figura del movimiento filosófico denominado positivismo o empirismo lógico, miembro del circulo de Viena.
Carnap 7 interpretó la filosofía como un proceso de análisis lógico. Se interesó sobre todo por el análisis del lenguaje de la ciencia ya que consideró que las afirmaciones empíricas de esta última eran las únicas en verdad significativas. De esta concepción global, resumida en que los problemas de la filosofía se pueden reducir a los problemas del lenguaje, dan testimonio dos de sus principales trabajos teóricos: La estructura lógica del mundo. Ensayo de una teoría de la constitución de los conceptos (1928), donde intentó reducir todas las demandas del conocimiento al lenguaje de los datos; y Sintaxis lógica del lenguaje (1934), donde mostró su preferencia por el lenguaje que describe la conducta. El principio de tolerancia de Carnap, o la convencionalidad de las formas del lenguaje, afectó a la libertad y variedad en la construcción del lenguaje. Estaba interesado de una forma muy acusada por las construcciones de sistemas formales, lógicos. También llevó a cabo un trabajo significativo en el campo de la probabilidad, distinguiendo entre estadística y lógica en su obra Fundamentos lógicos de la probabilidad (1950).

Otras importantes obras suyas fueron: El espacio. Contribución a la teoría de la ciencia (1922), Conceptuación fisicalista (1926), Compendio de logística (1929), La superación de la metafísica por medio del análisis lógico del lenguaje (1931) y La tarea de la lógica de la ciencia (1934).

 

Karl Raimund Popper

8 (1902-1994),

Filósofo de la ciencia británico, de origen austriaco, famoso por su teoría del método científico y por su crítica del determinismo histórico. Nació en Viena y se doctoró en filosofía por la universidad de su ciudad natal en 1928. Aunque no fue miembro de la llamada Escuela de Viena, simpatizó con su actitud científica, pero criticó algunos de sus postulados. Desde 1937 hasta 1945 ejerció la docencia en la Universidad de Canterbury (Nueva Zelanda) y, más tarde, en la Universidad de Londres.
La contribución más significativa de Popper a la filosofía de la ciencia fue su caracterización del método científico. En su Lógica de la investigación científica (1934), criticó la idea prevaleciente de que la ciencia es, en esencia, inductiva. Propuso un criterio de comprobación que denominó falsabilidad, para determinar la validez científica, y subrayó el carácter hipotético-deductivo de la ciencia. Las teorías científicas son hipótesis a partir de las cuales se pueden deducir enunciados comprobables mediante la observación; si las observaciones experimentales adecuadas revelan como falsos esos enunciados, la hipótesis es refutada. Si una hipótesis supera el esfuerzo de demostrar su falsedad, puede ser aceptada, al menos con carácter provisional. Ninguna teoría científica, sin embargo, puede ser establecida de una forma concluyente.
En La sociedad abierta y sus enemigos (1945), Popper defendió la democracia y mostró reparos a las implicaciones autoritarias de las teorías políticas de Platón y Karl Marx. Criticó la idea de que las leyes descubridoras del desarrollo de la historia hacen inevitable su curso futuro y, por tanto, predecible.

Thomas Samuel Kuhn

 

Thomas Samuel Kuhn 9 (1922- ), historiador y filósofo de la ciencia estadounidense, conocido por su contribución al cambio de orientación de la filosofía y la sociología científica en la década de 1960. Nació en Cincinnati, Ohio, y se doctoró en Filosofía por la Universidad de Harvard en Física Teórica en 1949. Se orientó hacia la ciencia histórica y la filosofía de la ciencia, que enseñaría en Harvard, Berkeley, Princeton y en Massachusetts.

En 1962, Kuhn publicó La estructura de las revoluciones científicas, en donde exponía la evolución de las ciencias naturales básicas de un modo que se diferenciaba de forma sustancial de la visión más generalizada entonces. Según Kuhn, las ciencias no progresan siguiendo un proceso uniforme por la aplicación de un hipotético método científico. Se verifican, en cambio, dos fases diferentes de desarrollo científico. En un primer momento, hay un amplio consenso en la comunidad científica sobre cómo explotar los avances conseguidos en el pasado ante los problemas existentes, creándose así soluciones universales que Kuhn llamaba "paradigmas". En un segundo momento, se buscan nuevas teorías y herramientas de investigación conforme las anteriores dejan de funcionar con eficacia. Si se demuestra que una teoría es superior a las existentes entonces es aceptada y se produce una "revolución científica". Tales rupturas revolucionarias traen consigo un cambio de conceptos científicos, problemas, soluciones y métodos, es decir, nuevos "paradigmas". Aunque estos cambios paradigmáticos nunca son totales, hacen del desarrollo científico en esos puntos de confluencia algo discontinuo; se dice que la vieja teoría y la nueva son inconmensurables una respecto a la otra. Tal inconmensurabilidad supone que la comparación de las dos teorías es más complicada que la simple confrontación de predicciones contradictorias.

El libro de Kuhn ha provocado una discusión prolija y polémica en numerosas disciplinas y ha ejercido una enorme influencia. En respuesta a las críticas, ha corregido y ampliado su teoría indicando que toda ciencia se perfila a lo largo del tiempo con los aportes de la comunidad científica que contribuye no sólo con nuevos conocimientos acumulativos, sino también a cambios cualitativos, nuevos cambios de perspectiva con la creación de nuevos paradigmas que abren nuevos horizontes a la ciencia, concebida, por tanto, como algo abierto y en evolución.

Paul Karl Feyerabend.

 

Paul Karl Feyerabend 10 (1924–1994), filósofo austriaco. Nacido en Viena, tras doctorarse en Filosofía por la universidad de su ciudad natal se trasladó a Londres en 1952 para cursar estudios de filosofia de la ciencia con Karl Raimund Popper. En 1956 obtuvo una cátedra de Filosofía en la Universidad de California en Berkeley y en 1980 pasó a ejercer como docente de Filosofía de la Ciencia en el Politécnico de Zurich. Sus numerosos artículos son básicos para estar informado sobre lo que ocurre en el campo de la filosofía de la ciencia.

En su obra más conocida, Contra el método (1974), Feyerabend negaba la posibilidad de elaborar un método “que contenga principios firmes, inmutables y absolutamente vinculantes como guía de la actividad científica”, sometiendo a crítica las más influyentes teorías de la epistemología contemporánea, desde el neopositivismo de Rudolf Carnap hasta el racionalismo crítico de Popper, pasando por la metodología de los programas de investigación científica de Imre Lakatos. Para Feyerabend, la ciencia es una actividad esencialmente anárquica: escapa a cualquier teoría del conocimiento que pretenda recoger en un único modelo de racionalidad el rico material de su propia historia, dado que las revoluciones científicas (por ejemplo, el paso del sistema tolemaico al sistema copernicano) acontecen cuando los grandes científicos (como Galileo) sostienen teorías y puntos de vista incompatibles con aquellos principios considerados evidentes, violando así los criterios de racionalidad aceptados por la mayor parte de los estudiosos.

Sobre tal base, en sus últimos trabajos, como La ciencia en una sociedad libre (1978) o Adiós a la razón (1987), propugnó un modelo de sociedad libre en la que el pluralismo de las aproximaciones al campo científico esté acompañado por un reconocimiento de la legitimidad de todas las otras formas de saber, que deben tener los mismos derechos y el mismo acceso a los centros de poder.

 

Imre Lakatos

(1922-1974)
Filosofo húngaro11 , discípulo y sucesor de Popper al retirarse este de la cátedra de lógica y método científico en la Escuela de Economía de Londres. La postura filosófica de Lakatos se basa en el modelo de que cuando fallan algunas de las predicciones derivadas de una teoría, esta se conserva mientras se afina, sin eliminarse. Estas situaciones conocidas como anomalías según Lakatos constituyen la regla. Propone que el punto de comparación deben ser conjuntos de teorías, generadas por modificaciones sucesivas de sus predecesores, a las cuales denomina programas científicos de investigación.

Cada uno de estos programas esta formado por tres capas concéntricas de entidades dialécticas 12.
1. El núcleo central que reúne los supuestos básicos y esenciales del programa.
2. Un cinturón protector heuristico negativo constituido por un principio metodológico que estipula que los componentes del núcleo central no deben de abandonarse, constituido por hipótesis auxiliares, hipótesis observacionales, diferentes condiciones experimentales etc.
3. Una capa externa del programa de investigación conocida como heuristico positivo y representada por directivas generales para explicar fenómenos ya conocidos.

Lakatos propone que solo existen dos clases de programas científicos de investigación, los progresistas y los degenerados. Son progresistas en cuanto anticipan su crecimiento empírico, mientras predicen hechos nuevos con acierto. Cuando el crecimiento teórico esta rezagado en relación con su crecimiento empírico se considera que el programa esta estancado y entonces puede eliminarse o almacenarse.

Lakatos propone usar su esquema de programas de investigación científica para distinguir a la ciencia de otras actividades que pretenden serlo y enfrentar un problema que tiene implicaciones éticas y políticas para la aceptación de los programas de investigación.

Lakatos propone que la búsqueda de una metodología científica es para establecer como debería hacerse para investigar históricamente. Afirma que la metodología consiste en un grupo de reglas para apreciar teorías ya establecidas y articuladas y que sirve como un código de honestidad científica que constituyen la esencia de los programas de investigación historiográfica normativa.

Edgar Morin.

 

Edgar Morin (1921- ), sociólogo y filósofo francés cuyos trabajos abarcan un campo muy amplio de investigaciones.
Nació en París en 1921, estudió derecho, filosofía, historia y ciencias políticas. Se afilió al Partido Comunista durante la guerra y fue expulsado en 1951. En 1950 fue admitido en el CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique). En 1959 fundó con Georges Friedmann y Roland Barthes el Centro de Estudios de Comunicación de Masas y publicó la revista Communication. A continuación fundó la revista Arguments, que se publicó desde 1957 hasta 1963. Fue nombrado director de investigaciones en el CNRS en 1973. Hoy dirige el Centro de estudios interdisciplinares que depende de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales.
Edgar Morin se interesó por las relaciones entre lo real y lo imaginario en la cultura de masas difundida por los medios de comunicación (El espíritu de la época, 1966). Intentó explicar el fenómeno del ‘rumor’, estudiando la propagación de una información vaga, imprecisa y consolidada, basada en el antisemitismo, en personas más o menos crédulas. Muy pronto se convirtió en el defensor de una sociología del presente, llamada ‘evidencial’.13

Con su serie El método, obra aparecida en tres volúmenes (1977, 1980 y 1986), inauguró un nuevo campo de investigaciones; conociendo la complejidad de los sistemas, lejos de buscar la unidad de las ciencias, destacó la importancia de la noción de desorden. Dio un papel destacado al concepto de ‘ecosistema’, con el que intenta explicar la diversidad real surgida de la autoorganización, la selección y la adaptación del mundo humano. En Ciencia con consciencia (1982) profundizó el concepto de la complejidad. Una de sus últimas obras, publicada en 1987, concierne a la cultura europea: Pensar en Europa.

Larry Laudan

 
Laudan14 se doctoró en Princeton y ha estado ligado al Departamento de Historia y Filosofía de la Ciencia de la U. de Pittsburgh. Se identifica a sí mismo como filósofo de la ciencia, teórico de la ciencia o epistemólogo, de tendencia pragmatista.

A propósito de la discusión entre internalistas y externalistas sobre el progreso en la ciencia, Laudan ha intentado una postura intermedia poniendo el énfasis en la interdependencia de la filosofía de la ciencia y la historia de la ciencia. Esta tesis está expuesta en su libro "Progress and Its Problems", editado en 1977 por la University of California Press.

En lo principal, Laudan afirma que el logicismo radical (alusión a Imre Lakatos) convierte a la historia de la ciencia en algo irrelevante para la filosofía de la ciencia. A su vez, el relativismo radical (alusión a Thomas Kuhn) reduce la filosofía de la ciencia a una descripción de la práctica científica pasada y presente. Una exposición resumida de su postura aparece en el artículo con el que Laudan contribuye al volumen colectivo "Revoluciones Científicas", compilado por Ian Hacking en 1981.

En "Science and Values" (1984), Laudan criticó su propia propuesta de cómo se justifican las teorías científicas, elaborada en el texto anterior referido. Es importante, a este respecto, tener en cuenta que se trata de un pensamiento en pleno desarrollo. Por ello mismo resulta importante considerar "Ciencia y el Relativismo", en tanto libro suyo reciente.

Laudan ha optado, en este libro, por el diálogo como forma literaria para exponer las discusiones contemporáneas sobre el relativismo en la filosofía de la ciencia. En un encuentro imaginario, se han dado cita 4 epistemólogos: un pragmatista, un realista, un positivista y un relativista. En una opción no exenta de humor, Laudan pone a sus protagonistas nombres construidos por composición parcial de los nombres de epistemólogos reconocidos. Así, los nombres de Quine, Rorty y Feyerabend, dan forma al relativista "Quincy Rortabender". Los nombres del propio Laudan y de John Dewey dan forma al pragmatista "Percy Lauwey". Los nombres de Rudolf Carnap, Reichenbach y Feigl dan forma al positivista "Rudy Reichfeigl". El realista "Karl Selnam" está construido con los nombres de Karl Popper, Putnam y Sellars.

Más allá de la competencia intelectual de Laudan (lo que es un hecho), la estructura de diálogo del libro que comentamos no desmerece en absoluto la presentación neutral y seria de las discusiones epistemológicas contemporáneas. Esto es todavía más meritorio si consideramos que Laudan no tiene reparos en precisar, en el prefacio, su convencimiento de que la posición relativista está equivocada. Reiteramos que pese a esta verdadera declaración de guerra intelectual, Laudan expone en su libro las posiciones relativistas con mucha objetividad e, incluso, no deja de poner a la vista las debilidades más comprometedoras de aquellos que desean refutar al relativismo epistemológico.

A lo largo del ingenioso debate reconstruido por Laudan, son presentadas las diversas tesis relativistas. Entre las más importantes destacan:

(a) La tesis de que no existe un lenguaje observacional neutral que permita juzgar teorías con independencia de una toma de posición teórica;

(b) La tesis de que no hay modo de demostrar que en el paso de una teoría a otra se produzca retención acumulativa de conocimiento;

(c) La tesis de que los criterios mediante los cuales se juzgan las teorías varían de una época a otra, de modo que, en última instancia, la decisión está en manos de lo que cree una comunidad científica dada en un momento histórico determinado;

(d) La tesis de que las grandes teorías constituyen universos inconmensurables, de suerte que no es posible elaborar un diccionario que permita traducir y, eventualmente, subsumir uno en otro.

(e) La ciencia no es un reino de puras ideas, es una actividad social, estructurada institucionalmente, cruzada por intereses y necesidades que exceden las reglas de la lógica. Digamos que, en lo sustantivo, Laudan presenta con igual justicia las propuestas realistas, positivistas y pragmatistas y las hace chocar con bastante ponderación y equilibrio.

Esto es una virtud del libro de Laudan, sobre todo si se considera que en estas disputas se pierde, con bastante frecuencia, la compostura intelectual. Sin duda alguna, las tesis relativistas (y todo lo que es conocido como 'enfoque sociológico e historicista' de la ciencia) merecen amplias discusiones y no cabe plantear que sean impecables de entrada. Por lo demás, el debate mismo no está en absoluto concluido.

El propio Laudan opta por terminar su libro dejando las posiciones en tensión, sin alcanzarse un punto de coincidencia central. No renunciando a un toque delicado de humor intelectual, Laudan concluye así su advertencia al lector: Los miembros de la comisión se reunieron durante un período de tres días durante el verano de 1989. Incapaces de llegar a un acuerdo (para satisfacción evidente del relativista del grupo), la comisión no consiguió presentar un informe formal. De todas maneras, las sesiones que mantuvieron fueron grabadas en cintas de audio.

1 Textos de información general sobre el tema:
Brown, Harold I. La nueva filosofía de la ciencia. Madrid: Editorial Tecnos, 1983. Detallada descripción de las más actuales corrientes en filosofía de la ciencia.
Echeverría, Javier. Filosofía de la ciencia. Madrid: Ediciones Akal, 1995. Manual de referencia que resulta una útil introducción a los problemas de la filosofía de la ciencia.
Hempel, Carl Gustav. Filosofía de la ciencia natural. Madrid: Alianza Editorial, 1973. Obra clásica que analiza algunos aspectos centrales de la filosofía de la física.
Wartofsky, Marx W. Introducción a la filosofía de la ciencia. 2 vols. Madrid: Alianza Editorial, 1987. Interesante y amplia introducción a los temas fundamentales de la filosofía de la ciencia.
Para este trabajo se ha tomado también referencias del programa Encarta 2004.

Este material de lectura se ha preparado para uso de los alumnos de la FAUA- UNI y en concordancia con lo dispuesto por la legislación sobre derechos de autor: Ley-13714

2 Recomiendo especialmente el libro del Dr. Ruy Pérez Tamayo como referencia actualizada sobre este tema: ¿Existe el método científico? FCE, México, Julio, 2004. pp.301

3 Piaget, Jean. Lógica y conocimiento científico. Naturaleza y método de la epistemología. Proteo, Buenos Aires, 1970. p.15.

4 Lenk, Hans. Entre la epistemología y la ciencia social. Alfa, Barcelona, 1988. p. 11.

5 Ayer, A.J.: El positivismo Lógico. México, Fondo de Cultura Económica, 1965.

6 Ludwig Wittgenstein: Tractatus. Alianza Editorial, Madrid, 1973

7 Rudolf Carnap: The logical Structure of the World. Berkeley, University of California Press, 1967

8 Karl Raimund Popper: La logica de la investigación cientifica. Madrid, Tecnos, 1967.

9 Thomas Samuel Kuhn: The Structure of Scientific Revolutions. Chicago, University of Chicago Press, 1962. La estructura de las revoluciones científicas. México, Fondo de Cultura Económica, 1971.

10 Paul Karl Feyerabend: Agains Method. New Left Books. Londres, 1975 y Science in a Free Society. Londres, New Left Books, 1975

11 Imre Lakatos: The methodology of scientific research programmes. Cambridge University Press, Cambridge, 1978

12 Ruy Pérez Tamayo: ¿Existe el método científico? FCE, México, Julio, 2004. pg. 225-226

13 (Diario de California, 1970, y El paradigma perdido de la naturaleza humana, 1973. ver Reale, Giovanni y Antiseri, Dario. Historia del pensamiento filosófico y científico, Volumen III, Del romanticismo hasta hoy, Ed. Herder, Barcelona. 1988. También en Ruiz, Luís Enrique, Aproximación a la integración superior del saber, en Gonzales Moena, Sergio, Pensamiento Complejo, Magisterio, Bogota, 1977.

14 Larry Laudan. Science and Relativism. Some Key Controversies in the Philosophy of Science", University of Chicago Press. 1990.

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